Iluminación del Hogar
Lámparas
incandescentes
Son las tradicionales
bombillas, el tipo de lámpara más generalizado y
conocido. Producen la luz cuando la corriente eléctrica
pasa por un delgado filamento de cable. La bombilla se funde cuando
dicho filamento se rompe.
Su coste es bajo, aunque su duración es relativamente corta
(tienen una vida útil de aproximadamente 1000 horas).
La luz que producen reproduce muy bien el color, aunque un alto
porcentaje de la energía que reciben lo transforman en
calor.
Lámparas
halógenas
Las lámparas
halógenas tienen un reducido tamaño y proporcionan
una fuente de luz intensa y compacta.
Utilizan en su interior un gas halógeno que permite tener
un encendido muy brillante y una larga duración. Son más
eficaces que las lámparas incandescentes a la hora de transformar
la energía que reciben en luz, por lo que generan más
luz con una menor cantidad de energía.
La luz que proporcionan es blanca y nítida y permiten dirigir
la luz con mucha precisión.
Lámparas
fluorescentes
Los tubos
fluorescentes generan luz de manera muy eficiente. Cuando accionamos
el interruptor se crea una descarga de gas en el interior del
tubo que hace que el revestimiento de fósforo que hay en
el tubo convierta la luz ultravioleta en luz visible. Este proceso
es el que motiva que su encendido no sea instantáneo y
es recomendable no encenderlos y apagarlos a menudo para que tengan
mayor duración.
Los tubos tienen mayor tamaño y superficie por lo que la
luz que generan es más difusa y menos puntual. Su duración
puede llegar hasta las 20.000 horas con dispositivo electrónico.
Ultimamente
se está extendiendo el uso de las lámparas fluorescentes
compactas, que reúnen todas las ventajas de los tubos con
un tamaño mucho más reducido en tamaños similares
a los de las bombillas tradicionales. Duran hasta 10 veces más
y ahorran hasta un 80% de energía.
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